Perfume a flor de piel

24 Mar Perfume a flor de piel

¡Perfumarse es todo un arte! Para estar segura de la estela que dejas a tu paso , es importante aprender a hacer justo lo necesario para que se note tu presencia sin excesos olfativos molestos.

La piel es el mejor soporte del perfume, aunque hay ciertas partes del cuerpo que han de tomarse más en cuenta debido a que el perfume necesita calor para desprenderse de todos sus aromas.

¿Cuáles son los puntos “calientes”?. Aquellos donde palpita la sangre. Conviene , pues, que se aplique unas pocas gotas en los pliegues del cuello, detrás de las orejas y en la muñecas.

La aplicación será todavía más eficaz si la haces en todas las zonas un poco húmedas y cálidas, como sienes, cuello y nuca, entre los senos, ingles, tobillos, huecos de los riñones, sobre el ombligo, pliegue interno de codos y rodillas , etc. De esta forma, las moléculas olorosas se desarrollarán más armoniosamente y, sobre todo, durarán más.

El perfume se una a la piel en una alquimia misteriosa y exhala una fragancia exclusiva de la persona que lo lleva. Existen otras formas de “elaborar” la estela olorosa, como vaporizar el cabello en su nacimiento, si es corto, o en las puntas, si es largo.

La ropa también puede perfumarse, aunque no de cualquier manera. Conviene vaporizar el forro de chaquetas y abrigos, así como el dobladillo de las faldas, sin olvidar los pañuelos. La exquisitez suprema: verter unas gotas de perfume en el agua del último aclarado de la ropa interior.