Cómo perfumarse

Una vez que hayas elegido el perfume que te agrade, recuerda que el modo de aplicártelo en la cotidianeidad debe ser medido en aquellas zonas donde la sangre fluye más al ras de la piel para conseguir que el olor sea mejor despedido. En este sentido, los mejores lugares de aplicación son la cara interna de las muñecas y codos, detrás de las rodillas, en los tobillos, cuello, la nuca, el escote, debajo del lóbulo de las orejas y en los hombros.
Procura, así mismo, perfumarte inmediatamente después de darte un baño, ya que la fragancia se adhiere más a la piel húmeda.
Por otro lado, si deseas que a la larga el olor se impregne en tu ropa, rocía unas gotas de tu perfume a la tabla de planchar para que, con el calor de la plancha, éste quede en tu ropa. También es aconsejable ponerle unas cuantas gotas a tu crema humectante. Y, si deseas, échale también una gotitas a tu cepillo para el cabello. Lo que no es aconsejable es echar el perfume directamente en tu vestimenta, puesto que ello tiende, con el tiempo, a arruinar la tela.
¡Pero no exageres la aplicación del perfume! Más de dos veces será demasiado y en cada aplicación controla que se sienta agradable y no penetrante (lo que puede incomodar a algunas personas). Ten en cuenta además que si usas demasiado tiempo una fragancia, ya no la sentirás con la misma intensidad que al principio. Si tienes dudas, pide la opinión de una o dos amigas.

Escrito por en octubre 13, 2011

Anchivado en la categoria: Sin categoría

Comentarios

No hay comentarios

Dejar una respuesta